Un poco de historia… San Enrique, 25 de Mayo, Buenos Aires!

Los campos situados al sur de 25 de Mayo pertenecían originalmente a la viuda Concepción Unzué de Casares, quien, tras heredar grandes extensiones de tierra, subdivide los campos en chacras menores que vende a propietarios de la zona.

Las tierras sobre las que se asienta San Enrique fueron donadas por dos de esos grandes propietarios rurales, cuyos nombres son hoy íconos del pueblo: el sector identificado como “Pueblo Nuevo” fue donado por Palma en 1933, mientras que el “Pueblo Viejo” fue donado por Francisco Fraschetti en 1911. El 10 de junio de ese año es considerada la fecha fundacional de San Enrique, si bien fue declarado como pueblo más de treinta años después.

El testimonio de los pobladores asocia directamente la fundación del pueblo con la extensión del ferrocarril hasta las grandes estancias de la región, en 1911. Hubo muchos propietarios que donaron parte de sus campos a la concesión ferroviaria a fin de permitir el traslado de la producción agrícola-ganadera (hacienda y cereales) hacia las zonas portuarias del país.

En torno a la estación “San Enrique” se formó el primer asentamiento, cuyos habitantes eran peones rurales dedicados a trabajar la tierra de los campos vecinos. Con posterioridad, se instalaron también algunos pequeños productores rurales.

No es sencillo definir el origen étnico de la población. Si bien los primeros habitantes eran inmigrantes europeos llegados al país en busca de oportunidades de trabajo, otros vinieron de tierra adentro, arrastrando el origen criollo y las marcas de la vida de campo sobre la piel.

Las primeras décadas de historia del pueblo fueron de constante crecimiento: el tren circulaba periódicamente permitiendo el traslado de personas hacia distintos puntos de la provincia y un micro de pasajeros recorría con frecuencia fija el trayecto San Enrique – 25 de Mayo; grandes comercios de ramos generales (el centro comercial Fraschetti, el centro comercial Bertoni, y el mercado de Corsino Meana) empleaban a decenas de lugareños y movilizaban, a la par del campo, la economía del lugar.

Los relatos orales señalan como etapa de esplendor del pueblo las décadas del ‘40, ‘50 y ’60, durante las cuales el crecimiento demográfico avanzaba a la par del auge de la producción. La población superaba entonces los 1000 habitantes, los comercios alcanzaban su máximo esplendor, y la vida cotidiana era matizada por festividades y eventos como carreras de caballos, sortija, corsos, y desfiles. Incluso llegó a editarse un periódico local, “San Enrique”, que subsistió durante varios años.

El avance de las tecnologías también ha impactado en la localidad: hoy todos los hogares tienen la posibilidad de contar con servicio de internet (gratuito en el jardín y en la escuela) y televisión por cable provista por la empresa TV Centro de Saladillo o bien por DIRECTV.

Los teléfonos celulares han proliferado en el pueblo, a pesar de que no existe en el lugar una antena que brinde cobertura. Hay que subirse a las marquesinas de las ventanas para poder captar la señal que llega desde la localidad de Valdés.

El gas de red sigue siendo una meta por alcanzar, si bien la llegada de tanques de YPF para abastecer a la escuela y otras instituciones es un paso adelante que tuvo lugar en los últimos años.

El problema más importante que enfrenta San Enrique es la deficiente infraestructura de caminos, vías y medios de comunicación, reconoce como el principal obstáculo para el desarrollo del pueblo.