El fenómeno «La Niña» comienza a disiparse y se reconfigura el sistema climático

La Niña es un fenómeno que afecta a la región por segundo año consecutivo. Este fenómeno, en la región centro de Argentina, genera condiciones que aportan menos lluvias que lo normal.

Este escenario dio lugar a una importante sequía que hizo estragos con el trigo y ahora afecta a la campaña de maíz y soja. Sin embargo, el informe de las Perspectivas Agroclimáticas Estacional de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) comentó que el sistema climático evoluciona positivamente.

Esto quiere decir que se aleja el riesgo de una tercera Niña consecutiva. Al mismo tiempo, aclararon que la transición será lenta y mostrará perturbaciones hasta mediados del verano 2023 

“Después de más de dos años de afectar negativamente el funcionamiento del sistema climático, el fenómeno de la Niña está dando muestras de haber entrado en su proceso de disipación. En el corto plazo, esta tendencia favorece un mejor transporte de humedad desde la Amazonia y el Océano Atlántico hacia el interior del Cono Sur, favoreciendo la reactivación de las lluvias y la moderación de las temperaturas”, señaló el informe de diciembre.

Este cambio que se da en el sistema climático arroja en un mediano y largo plazo el alejamiento de este fenómeno. Además, fortalece la transición hacia un estado neutral, con posibilidad que, hacia mediados de 2023, se inicie un evento del Niño.

Según el informe de la BCBA, este evento beneficiaría a la campaña 2023/2024. Sin embargo, aseguran que no debe generar ilusiones rápidamente, ya que el proceso de transición será lento.

De esta manera, las perturbaciones negativas continuarán hasta mediados del verano de 2023. Por este motivo, se aconseja realizar una planificación prudente, un manejo riguroso y un uso racional de la tecnología disponible.

Hacia el Niño

El informe destacó que el Océano Atlántico muestra un panorama contrastante. “Si bien se produjo un marcado calentamiento de sus porciones central y sur, su porción subtropical aún se encuentra fría, dificultando la entrada de humedad hacia el interior del continente, lo que está retrasando y quitando continuidad a la activación de las lluvias. Esto genera la persistencia de grandes extensiones secas en el interior del continente que, al calentarse con la creciente radiación solar, dan origen a olas de calor temprano”, sostuvo el informe.

De esta manera, para el verano de 2023 se espera un progresivo calentamiento que pasará de neutral frío, al comienzo del proceso de neutral absoluto. “Al final de la estación, a lo que se unirá una actividad de los vientos polares menor a la que tuvieron en las temporadas anteriores. Las precipitaciones irán tomando continuidad, mejorando las reservas de humedad de los suelos, y moderando la intensidad de las olas de calor”, destacó la BCBA.

Para el otoño 2023, se registrará un calentamiento dentro del rango neutral cálido y será probable que los vientos polares se mantengan en su rango normal. “De mantenerse esta tendencia, podría arribarse a un estado del Niño hacia mediados de 2023”, concluyó la BCBA.

Crédito: Agrofy News

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