Secuestros virtuales: cómo no caer víctima de llamados extorsivos

Suena el teléfono. Al atender, se escuchan llantos y una voz asegura que se trata del lamento de un familiar o amigo, secuestrado y bajo su poder. Para liberarlo, exige el pago de un rescate en efectivo o la entrega de objetos de valor. Aunque todo es una mentira y no hay nadie privado de su libertad, la víctima cae en el ardid y accede a pagar. Así, los delincuentes se hacen del botín mediante un secuestro virtual, es decir, sin haber retenido nunca a nadie contra su voluntad.

Aunque en todos los casos se caracterizan por el engaño, las llamadas extorsivas pueden tener distintas características a las que conviene estar atentos para evitar convertirse en víctima. Los destinatarios del llamado, son elegidos por el prefijo telefónico, lo que les permite determinar una zona.

A partir de cierta información básica, como nombre y apellido, el delincuente comienza a hacer preguntas para recabar más información personal que es utilizada para el mismo engaño. Lo primero es no dar datos ni nombres cuando se atiende el teléfono. Quienes llaman son muy hábiles, logran sacar el nombre del nieto, del hijo, y a partir del primer dato que llaman, construyen la historia.

Cuando la víctima cae en la mentira y responde a las preguntas, aparecen las amenazas y extorsiones con exigencia de entrega de dinero, objetos de valor o joyas a cambio de la liberación del supuesto secuestrado. Por eso, se recomienda intentar corroborar por otra vía que el familiar, que supuestamente está secuestrado, está bien.

Lo importante es no confiar en que uno solo puede hacerle frente a esto y llamar rápidamente al 911.

Recomendaciones

Al atender el llamado, no brindar ninguna información personal –ni de familiares– sobre actividades que se realicen o de los bienes que se posean.

En cambio, solicitar a quien llama datos de la persona que alegan que tienen secuestrada: su descripción física, vestimenta, características distintivas, etc.

Si se hacen pasar por médicos, bomberos o policías, es importante pedir que se identifiquen, con sus datos personales, cargo y lugar donde trabaja.

Advertir a los niños en el caso de que estos acostumbren a atender el teléfono, para que no den esa información a desconocidos.

Más allá de cualquier amenaza que se pueda recibir por teléfono, cortar inmediatamente la comunicación, tratando en lo posible, de anotar el número de teléfono desde el cual lo han llamado.

Tratar de ubicar a sus familiares por otra vía. Si no puede hacerlo, comuníquese con otras personas que puedan a su vez ayudarlo a contactarse.

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