Invierno y gripe: tipos, síntomas y prevención del contagio

Con la llegada del otoño e invierno, las enfermedades respiratorias como la gripe se vuelven más comunes. También conocida como influenza, la gripe es una enfermedad respiratoria aguda que suele presentarse en otoño e invierno, siendo los adultos mayores de 65 años y las personas con enfermedades crónicas los grupos de mayor riesgo. 

La Dra. Viviana Cantarutti, Médica clínica de OSPEDYC explica cómo identificar, prevenir y tratar la gripe durante los meses más fríos del año.

Tipos de gripe 

La influenza A es el tipo más común, aunque también existen B, C y D. A su vez, los virus de la influenza A se dividen en subtipos, y uno es la denominada gripe H1N1. En todos los casos, se transmite fácilmente de persona a persona a través de pequeñas gotas expulsadas al toser, estornudar, hablar, o al compartir utensilios, alimentos, entre otras.

La enfermedad tiene un período de incubación corto (2 a 5 días) y es altamente contagiosa desde un día antes de aparecer y hasta siete días después. 

Estos son algunos de sus síntomas: 

  • Fiebre mayor de 38° C.
  • Tos frecuente e intensa.
  • Dolor de cabeza.
  • Falta de apetito.
  • Congestionamiento nasal.
  • Malestar general.
  • Náuseas, vómitos y/o dolor abdominal.

Señales de emergencia:

En algunas personas afectadas por la gripe, pueden presentarse señales de emergencia que requieren atención médica urgente:

  • En los niños, síntomas como fiebre sostenida, respiración rápida o dificultosa, coloración azulada de la piel, cambios en el estado de conciencia como dificultad para despertarse e irritabilidad. 
  • En los adultos, síntomas como fiebre alta o sostenida, dificultad en la respiración o falta de aire, dolor o presión en el pecho, desmayo, confusión o vómitos severos y/o persistentes.

Cantarutti explica que para prevenir la transmisión de la enfermedad de persona a persona, es importante adoptar medidas como lavar periódicamente las manos, evitar el contacto cercano con quienes presenten síntomas y cubrirse la boca al toser o estornudar. Además, la vacuna antigripal es una medida clave de prevención, especialmente para grupos de riesgo como adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y personal de salud.

En caso de contraer la gripe, es fundamental hacer reposo, beber abundante líquido y evitar el contacto con otras personas para prevenir la propagación del virus. Si los síntomas persisten o empeoran, se recomienda consultar a un médico para recibir un tratamiento adecuado.

Tratamiento para la gripe:

Si la persona afectada no padece de una enfermedad crónica, resulta conveniente adoptar las siguientes conductas: 

  • Hacer reposo. 
  • Beber abundante líquido. 
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco. 
  • Pueden consumirse medicamentos de venta libre destinados a aliviar los síntomas de la gripe, pero sólo por pocos días y, en caso de que dichos síntomas persisten, debe consultar al médico.
  •  No se debe administrar aspirina a los niños o jóvenes. 
  • La mayoría de las personas en buen estado de salud se recuperan de la gripe sin complicaciones.

Es muy común confundir los síntomas de la gripe, con un resfrío común. En este último suelen aparecer síntomas como congestión nasal, rinorrea, carraspera, estornudos, y en algunos casos también se puede tener tos, disminución del apetito, dolor de cabeza, dolores musculares, goteo retronasal y dolor de garganta. También puede aparecer fiebre, pero esta es siempre más baja que en la gripe, rara vez superando los 38°C.

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