Hernán Ralinqueo: Reflexiones sobre la consolidación de la Democracia Argentina

En este 2023 se cumplen 40 años de la recuperación democrática luego de uno de los procesos más oscuros y tenebrosos que comenzó el 24 de marzo de 1976 tras consumarse el Golpe de Estado.

Durante siete años tuvo lugar un plan sistemático de persecución, torturas, vejámenes, violaciones, muertes y desapariciones de militantes políticos, empresarios, obreros, docentes, estudiantes y religiosos.

De esa desgarradora herida en el corazón de la Patria y luego de la Guerra de Malvinas surge una racionalizada y condicionada democracia que llevaría a través de elecciones libres a la presidencia al Doctor Raúl Alfonsín.

Esos condicionamientos pusieron a ese Presidente en varias oportunidades en aprietos: los poderes militares, pero principalmente los poderes económicos, las organizaciones de la aristocracia que habían sostenido y se habían beneficiado a más no poder de los jerarcas y burócratas castrenses llevaron al borde del fracaso ese esperado retorno democrático.

Aún así, en ese contexto de condicionamientos y presiones se realizaría el juicio a las Juntas Militares en sede civil, hecho único en Latinoamérica que permitió el enjuiciamiento y la condena de las juntas militares que habían organizado y orquestado el plan de desaparición y exterminio de personas.

Quienes nacimos después del advenimiento de la democracia y pasamos nuestros estudios secundarios inadvertidos de esa enorme tragedia no podemos dejar de indagar ese pasado reciente. No podemos perder la oportunidad de escuchar, de reflexionar con quienes están con nosotros y fueron parte de esa Argentina, quienes aún no encuentran a sus familiares, quienes siguen sin saber dónde están los cuerpos de sus hijos.

En 2003 sería Néstor Carlos Kirchner quien tomaría decisiones centrales para fortalecer este sistema democrático. En primer lugar con el impulso de la derogación de las leyes de obediencia de vida y punto final que no permitían llevar adelante los juicios por los crímenes cometidos por mandos altos y medios de las Fuerzas Armadas.

Esa decisión, junto al juicio político a la Corte Suprema de la mayoría automática y la visibilización y recuperación de los lugares donde habían funcionado centros clandestinos de detención puso a la vista de un país lo que todos sospechaban: que la persecución, tortura y ejecución sumaria en forma clandestina habían ocurrido y por montones en cientos de lugares, como en el centro de detención llamado Monte Peloni, aquí cerca de 25 de Mayo.

Quizás fueron esas determinaciones políticas realmente trascendentes que permitieron un verdadero ejercicio de Memoria, Verdad y Justicia como también las medidas en materia de justicia social, el aumento de sueldos por decreto, la solución del conflicto docente en Entre Ríos, las definiciones en materia de independencia económica como la cancelación de la deuda con el FMI, las llevaron a que miles de jóvenes incrédulos de la dirigencia política de nuestro país confiemos en ese Presidente para sacar a la Argentina del hambre, la exclusión y la desesperanza.

Sin dudas, Néstor Kirchner con sus acciones determinantes, decididas y con sumo coraje nos permitió creer que se podía construir otro país, que otra Argentina era posible, que se podía militar en política para hacer, para generar cambios positivos en nuestros ámbitos de militancia.

Es así como tantos compañeros y compañeras nos sentimos convocados y nos involucramos para reivindicar las históricas banderas del Peronismo en distintos ámbitos de participación política como la Universidad.

Alfonsín y Kirchner fueron presidentes que con convicción y coraje llevaron adelante el proceso de transformaciones que puso a la política en la calle y las sacó de los escritorios y de los grandes salones restringidos únicamente a la aristocracia partidaria que se había conformado.

Fue Néstor Kirchner quien reivindicó la lucha por los derechos humanos como paso para consolidar la democracia, aquella lucha que en soledad habían llevado adelante los organismos de derechos humanos, organizaciones como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.

La democracia nos permite reflexionar, recordar, expresar, debatir, discutir y participar. Si queremos un mejor porvenir tendrá que ser dentro de este sistema, que es un sistema que permite ir perfeccionándolo.

La Argentina en el marco de estos 40 años de democracia tiene varios debates por delante. Uno de los más urgentes es la reforma y democratización del Poder Judicial. Es el único poder en la Argentina que no se ha sometido a grandes transformaciones para la generación de confianza ciudadana, de cohesión y paz social que en definitiva en el fin supremo de impartir justicia, es lo que evita que nos desintegremos como sociedad, que se renuncie a la venganza privada y se deposite en los funcionarios judiciales la resolución de los conflictos.

En estos últimos años la Justicia Federal, encolumnada en posiciones de poder de política partidaria, se ha puesto a dictar fallos de carácter netamente políticos al fin de proscribir a la mayor dirigente de la Argentina: Cristina Fernández de Kirchnner. Esto ya había ocurrido en la Argentina cuando en 1955 la Aviación Naval y la Fuerza Aérea bombardearon la Plaza de Mayo dejando a cientos de civiles muertos y poco después fue derrocado el General Juan Domingo Perón.

En estos días se ha visto de forma descarnada los vínculos de altos funcionarios judiciales, empresarios, integrantes de servicios de inteligencia y los máximos dirigentes del partido Juntos en una verdadera organización dedicada a llevar adelante todas las acciones posibles para perseguir y destruir al Peronismo.

Memoria, reflexión y acción para fortalecer el sistema democrático.

Quienes somos parte de esta generación no podemos entender como aún hoy en algunos representantes del Pueblo en nuestra ciudad estén enquistadas estas prácticas aristocráticas que se remontan a la década del 30. Atornillados en sus bancas, negando al pueblo, ¿cuál es el sentido de limitar, cercenar la participación del Pueblo? ¿Cuál sería el beneficio para una Comunidad, si sólo se guardan las formas y no se atiende los planteos profundos de cambios?

A 40 años de democracia, ¿qué nos impide generar más canales de participación, mayor conocimiento de la sociedad y principalmente demostrarles a nuestros jóvenes que somos personas comunes, muy comunes y silvestres que ocupamos lugares de responsabilidad por delegación de nuestro pueblo?

Algunos dirigentes piensan que los lugares que ocupan los hacen más importantes, que el lugar hace a la persona y de allí entiendo que reclamen trato y exclusividad propia de las realezas europeas. Nuestra principal condición es de militantes políticos, no es una cuestión de cargos, es una cuestión de responsabilidad y entrega en la función que nos toca.

A 40 años de democracia, el Pueblo, sus instituciones, las organizaciones civiles reclaman que las autoridades políticas vayan a los lugares comunes, que no se encierren en sus bancas y recintos, que no vuelvan a cerrar con llave las puertas de las instituciones que puso en funcionamiento la democracia.

Si la pseudo aristocracia política en 25 de Mayo no quiere ir a la calle a explicarle las principales acciones a los vecinos y a las vecinas nosotros lo haremos porque creemos que esa acción es reivindicatoria del ejercicio que hacemos todos los días, en las calles, con las instituciones y con nuestros vecinos.

Ese debate es permanente en nuestro Partido y en nuestra organización política de la ciudad. Hay un entendimiento, un ejercicio y una forma de hacer y ejercer la política. Refrendamos los actos y gestiones de Gobierno frente a nuestra gente, la gente que nos eligió y también frente a quienes no nos eligen pero esperan lo mejor de nosotros porque no hay nada mejor que refrendar de cara a la gente lo que un dirigente hace.

En definitiva es al Pueblo a quien nos debemos y a quien en estos 40 años de democracia tenemos que hacer protagonista.