Por INTA 25 de Mayo: «Estrés por calor en el engorde a corral de novillos»

Según el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, el pronóstico muestra temperaturas medias por encima de lo normal para el trimestre diciembre – febrero, con una probabilidad de ocurrencia del 50 – 55 % (Figura 1).

Figura 1: Pronóstico trimestral diciembre 2022 a febrero 2023 para temperaturas medias

El estrés por calor ocurre cuando, el calor interno producido por el metabolismo más el ambiental, supera la capacidad del animal para disipar el calor del cuerpo y mantener su temperatura normal. La carga de calor a corral suele ser mayor que en pastoreo. Esto se verifica por un aumento de la tasa respiratoria y del consumo de agua, y una reducción del consumo de alimento y del tiempo de rumia y descanso. Conociendo el índice de temperatura y humedad (ITH) se puede predecir el riesgo de estrés. En bovinos para carne, un ITH igual o mayor a 75 se considera nivel de alerta.

La susceptibilidad de los animales varía según la raza (europeas más susceptibles que índicas), el color de piel y capa de pelo (colores oscuros absorben mayor cantidad de energía), el temperamento (animales nerviosos más propensos que los calmos), el nivel de engrasamiento y dieta. Los animales más cercanos al punto de terminación son más susceptibles debido a su mayor peso y grado de gordura y a una menor capacidad pulmonar en relación a su peso corporal.

Mitigación del estrés por calor

Durante el verano, se registra un alto porcentaje de días con ITH igual o superior a 75. Por ello, se sugiere la incorporación de medidas preventivas para manejo de corrales:

1-Suministro de sombra para atenuar la intensidad de la radiación solar.

2-Acceso permanente a agua limpia y fresca.

No permitir el acceso libre al agua de bebida de animales extremadamente sedientos. Si bien infrecuentes, pueden ocurrir eventos de intoxicación por agua con desenlaces fatales.

3-Movimientos y trabajo con animales.

a-No hacerlo luego de las 10 am ni durante el atardecer de días peligrosos, ya que los animales necesitan las horas más frescas para recuperarse.

b-El tiempo de espera en los corrales no debe superar los 30 minutos.

4-Alimentación

a-Entregar la totalidad o al menos el 70 % de la ración al atardecer, así el calor de digestión se producirá durante las horas más frescas de la noche.

b-Reducir el consumo de energía para así reducir la producción de calor asociada al mantenimiento de vísceras y órganos y al calor de digestión.

-Disminuir la oferta de alimento en un 10 % durante el verano.

-Reemplazar parcialmente el grano por un forraje con alto contenido de fibra (25 % de la ración) de buena calidad (al menos 65 % de digestibilidad) para no reducir la performance de los animales. Un mayor consumo de fibra larga será conveniente para aminorar el riesgo de acidosis.

c-Existen aditivos dietarios formulados en base a aminoácidos y vitaminas o con ácidos grasos omega 3 que, por sus propiedades anti-inflamatorias, pueden incrementar la tolerancia al estrés térmico. Los ácidos grasos no generan prácticamente calor de digestión y lo ideal es que vengan formulados para ser ruminalmente protegidos, de manera tal que no afecten la flora ruminal ni que sus propiedades benéficas sean alteradas por esta última.

5-Controlar mosquita de los cuernos y otras, para evitar sumar más estrés.

6-Estar atentos al pronóstico de ITH y acentuar la vigilancia de los animales. Jadeo pesado, con boca abierta y babeo indica que se están superando las 120 rpm y se está en zona de peligro. En ese estado deben ser llevados a la sombra y mojados con agua fría; una vez normalizada su temperatura corporal se les puede dar acceso a agua de bebida.

Las prácticas de prevención y la observación de los animales, es el mejor método para cuidarlos de las altas temperaturas.

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