Por Hugo Melián: “Solo se trata de cuidar”

De eso trata la democracia, de cuidar: a la sociedad, al otro, al pueblo; pero no solo como una acción a nivel salud, seguridad o ayuda material ante hechos coyunturales y puntuales.

También es escuchar, conversar, dedicar tiempo, anticipar necesidades, comprender, tener planes en conjunto, compartir, incluir, ser paciente, empatizar, ilusionar. Así se cuidan “las causas”, las que si bien no duran para siempre, ese tiempo que dura, sea el que sea, es el mejor sin ninguna duda para todos.

Sin embargo por estos lares, el hombre que tiene el poder es el dueño del poder y por consiguiente de la razón única. No posee ninguna de las adjetivaciones antes dichas, por el contrario asume siempre un rol defensivo y aparece la consiga de “sobrevivir” ante el enemigo como si se tratara de una guerra civil. En un modelo de gobierno que no dialoga con la ciudadanía, los reclamos se transforman en “anti” y la política deja de cumplir el rol principal de la democracia que es cuidar.

Y comienzan a trascender  los “apriete”, las persecuciones, el destrato, las amenazas etc., todo en forma directa o encubierta. De esa manera el ciudadano común siente que nada sirve, que la política deja de tener propuestas productivas. No existe ningún núcleo de buena fe que invite al diálogo. El gobierno es muy bueno para vociferar, pero muy malo para escuchar.

Gobernadores, intendentes del AMBA y del interior, la CGT y los movimiento sociales, la vicepresidente, todos se victimizan y tratan de refugiarse en causas tan caducas como mentirosas. Intenta guarecerse en un 1945 como si aún estuviéramos transitando las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y no entrando en una nueva era donde el mundo nos obliga a tener una mirada globalizada y de complementación. Pero peor aún evocan a un Perón que llevó la clase obrera  a clase media y a una Eva que renunciaba a los honores  pero no a la lucha, mientras el peronismo k, en su más de 12 años de gobierno, convirtió a la clase media en proletariado y al proletariado en la mayor masa de desocupados y pobres de la historia, renunciado a la lucha pero no a los honorarios.

Este resultado ha sido  producto de una mixtura trágica de ingredientes: mala praxis, debilidad de origen al momento de la conformación de la coalición, falta de una estrategia que no sea otra que la procrastinación, etc. “El peronismo k ha pasado de ser de la voz de los descamisados a la de los desocupados (hasta cuando lo va a permitir el impacto inflacionario es una incógnita): de Cipriano Reyes a Grabois” tal expreso el politólogo Santiago Leiras.

Hugo Melián. Miembro del Comité de la UCR 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.