Día Mundial del Cáncer Renal: cómo detectar esta enfermedad silenciosa

El carcinoma de células renales, más conocido como cáncer renal, es un tipo de tumor que se origina por la multiplicación sin control de las células del riñón. Se trata de una enfermedad silenciosa, poco visible y que no presenta síntomas en las etapas iniciales.

Según la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), el número de casos en la Argentina fue de 5.093en 2020, mientras que en Sudamérica la incidencia fue de 27.500 casos, y a nivel global de 431.288, lo que posiciona a la enfermedad en el puesto n°14 de los tumores más frecuentes.

En sintonía con estas estadísticas, y con el apoyo de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), el laboratorio Bristol Myers Squibb lanzó la campaña “Hablemos de Cáncer Renal”: una iniciativa para informar sobre el tumor y las nuevas opciones de terapia, impulsar su detección temprana y apoyar a quienes lo transitan.

El cáncer de riñón es un tumor que no presenta síntomas en estadios tempranos. Es por eso que entre un 20% y un 30% de los casos se diagnostican cuando la enfermedad se encuentra en etapas avanzadas. Gracias a la ciencia, evolucionaron mucho los tratamientos para esta patología, y hoy por hoy podemos ofrecer a los pacientes alternativas terapéuticas, como la inmunoterapia, que están a la vanguardia de los últimos desarrollos mundiales. Esto representa una verdadera revolución para enfrentar al cáncer, ya que permite mejorar la calidad de vida y aumentar la sobrevida de pacientes con esta patología”, expresó Martín Richardet, médico especialista en Oncología, director del área de Investigación del Instituto Oncológico de Córdoba y miembro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (matrícula N° 2663/1 y N°111217).

Si bien el cáncer renal no presenta síntomas en su etapa inicial, sí lo hacen los tumores grandes; por eso es importante consultar a un médico en caso de presentar sangre en la orina, dolor en un lado de la espalda baja, cansancio, pérdida del apetito, fiebre y anemia.

“Sabiendo que es un tumor bastante frecuente y que no existen métodos de diagnóstico, serológicos o laboratorios que puedan ser preventivos o para detectarlos de forma temprana, debemos recomendarle a la gente llevar un estilo de vida saludable. Es importante llevar un buen estilo de vida, realizar actividad física, una dieta sana y saludable y no fumar”, explicó Richardet.

Además, los estadíos de la enfermedad son cuatro: el primero, en el que el tumor solo afecta al riñón y tiene menos de 7 cm; el segundo, en el que aumenta de tamaño; el tercero, cuando comienza a invadir zonas cercanas y/o ganglios regionales pero sin afectar órganos distantes, y el último, en el que finalmente se extiende a estos órganos.

Por lo tanto, el tratamiento se determinará por el tamaño del tumor, su grado de propagación, y puede implicar quimioterapia, terapia target, radioterapia, inmunoterapia y cirugía. En cuanto a la evolución de los tratamientos de cáncer de riñón, hay un antes y un después de la era de las terapias dirigidas. En la actualidad, y desde los últimos 4 o 5 años ha habido un desarrollo impresionante de tratamientos, que realmente hacen que esta enfermedad tenga muchas posibilidades terapéuticas y muy efectivas”, agregó el especialista.

Los factores de riesgo

Tabaquismo: El consumo de tabaco duplica las chances de desarrollar la enfermedad. Se estima que el 30% de los casos en hombres son causados por el tabaco, mientras que para mujeres el porcentaje es del 25%.

Género: Los hombres tienen entre dos y tres veces más probabilidades que las mujeres de presentar cáncer de riñón.

Edad: Por lo general, la enfermedad afecta a adultos y se diagnostica entre los 50 y los 70 años.

Obesidad: Las personas con mucho sobrepeso tienen un mayor riesgo de padecer carcinoma de células renales.

Presión arterial alta: Los hombres con hipertensión son más propensos a desarrollar este tumor.

Enfermedad renal crónica: Las personas con insuficiencia renal que aún no necesitan diálisis corren un riesgo mayor.

Diálisis a largo plazo: El tratamiento de diálisis durante un período prolongado puede desarrollar quistes cancerosos en los riñones. Aún así, se suelen detectar tempranamente y pueden extirparse antes de que el cáncer se disemine.

Antecedentes familiares: Quienes tienen familiares de primer grado -como padres, hermanos e hijos- con esta enfermedad corren más riesgos de desarrollar el tumor.

Además, la exposición al cadmio, uno de los metales más tóxicos, se suma a la lista de factores de riesgo.

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