Egüen: “negocio inmobiliario y desidia gubernamental son las causas de lo que se intenta ocultar”

La falta de políticas públicas serias y concretas, no son un capricho de quienes, en muchos casos en soledad, pedimos determinadas decisiones reales y eficientes por parte del Poder Municipal, que a veces cae en el análisis reduccionista del gasto o inversión invisible o sin rédito electoral, pero que mediante determinados acontecimientos nos permiten visibilizar perfectamente la ausencia del Estado, cuando los hechos son inocultables y nos tocan las entrañas, por involucrar seres queridos.

La falta de una política y planificación ambiental, trajo aparejada no sólo la contaminación que provoca en zona urbana el basural enorme a cielo abierto, (constantemente incinerado para intentar reducirlo), sino que además su desmanejo agrava la situación, y los hechos delictivos que aparecen son posibles cuando hay un corrimiento de la ley, y el mal desempeño de los funcionarios a cargo.

La chacra municipal compuesta por el Cementerio y el Basural ilegal, propiedad del Municipio de 25 de Mayo, una vez más conmociona a nuestra localidad, y se evidencia la impunidad de los funcionarios a cargo del Estado  municipal. Sucede que ocurrió  un hallazgo macabro entre los residuos y cenizas: una metálica de ataúd, pero esta vez contenía un cadáver de alguno de nuestros seres queridos, que increíblemente a la fecha no sabemos su identidad.

Ese cadáver  sobrevivió a los incendios que se extendieron por semanas en ese predio, que azotaron el ambiente de los vecinos del lugar. Los mismos se transformaron en un flagelo constante  que requirió, una vez más, del esfuerzo extremado de nuestros Bomberos Voluntarios, para sofocar lo que la política no resuelve.

Entonces estamos frente a: un cuerpo sustraído que se intentó desaparecer entre las llamas que ardieron en su lindero basurero; una investigación que aún no arroja resultados; y un inventario y relevamiento de los sepulcros que será efectuado por quien debería, en principio, dar las explicaciones necesarias sobre lo ocurrido; máxime si se tiene en cuenta que a la fecha no existen resultados ciertos ni funcionarios que asumen su responsabilidad en lo acontecido. Tampoco se produjeron cambios que garanticen que no se produzca nuevamente lo ocurrido.

Sin conseguirlo, se ha intentado guiar la opinión pública hacia el convencimiento de un mero hecho de vandalismo, tal cual sucedía con placas o demás elementos de bronce, que se hurtaban para su venta, del cementerio municipal.

Lo acontecido es totalmente distinto a todos los hechos de vandalismo anteriores, y es de una magnitud tal, que nos lleva a indagar sobre conexiones de un entramado más complejo. Como ciudadanos, queremos saber quiénes son los responsables de lo ocurrido –más allá de la responsabilidad primaria del Intendente Municipal- porque realmente nos encontramos y sentimos en una indefensión si ante cada hecho, se intenta no mostrar la real causa.

Asimismo, lo ocurrido nos hace pensar en otra cuestión: nunca había existido tanto apuro y obsesión por colocar en mora a las familias de los difuntos. ¿Será, acaso, que se pretenden liberar lugares para que vuelvan al dominio municipal y colocarlos nuevamente en el mercado, con un alto rendimiento de este loteo de la muerte? Sería lamentable que existiera detrás de todo esto, un negocio inmobiliario relacionado con los sepulcros del Cementerio Municipal de 25 de Mayo.

Esto, a su vez, dispara otros cuestionamientos: si llegamos al punto de encontrar cuerpos en el basural, entonces, ¿dónde están los encargados de velar por el normal funcionamiento del Cementerio Municipal? ¿Quiénes se ocupan de la seguridad de nuestros seres queridos, ya difuntos? , ¿Qué medidas de seguridad se llevan a cabo? ¿Quién o quiénes controlan el osario y la foza común? ¿Será la primera vez que ocurre? ¿Será la última?

Muchos familiares aislados por la pandemia, que no residen en nuestra localidad, se encuentran con la angustia de no haber podido constatar si sus familiares aún están donde los depositaron para su descanso eterno. Nos han tocado una fibra muy sensible. Lamentablemente nos vamos acostumbrando, un poco, a que nos falten el respeto a los vivos, pero no permitiremos que lo hagan con nuestros muertos.

*Por Ramiro Egüen

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