Carta de Julián Domínguez por despidos en Agroindustria

Por estos días continúan los recortes de personal en distintas esferas del estado nacional, plan diseñado por el ministro Andrés Ibarra hacia fines del 2017 y que contemplaba el despido de 922 empleados, sobre un total de 4.631 empleados. En el caso de la cartera agropecuaria, entre retiros, jubilaciones y algunas renuncias han dejado su puesto de trabajo cerca de 300 agentes.

Ayer comenzó la segunda etapa en el edificio de Paseo Colón en donde el departamento de Recursos Humanos anunció un sospechoso franco para el viernes 20 de abril, “por cuestiones administrativas”.

Esta situación disparó todas las luces de alarma, y mientras los empleados regresaban a sus hogares preocupados, se confirmaron los peores rumores. Fuentes de Agroindustria confirmaron que en el transcurso del día serán enviados unos 330 telegramas de despido, que ya estarían llegando al domicilio de los trabajadores.

La decisión de declarar asueto administrativo muestra a las claras el cinismo y la insensibilidad para manejar este fuerte recorte. Por un lado, buscan evitar el “cara a cara” con los empleados notificados de su cese de contrato, y sobre todo, tendrán todo el fin de semana para modificar el sistema biométrico en los dos accesos al ministerio.

En Agroindustria, estos despidos afectarán a un 10% de la actual planta de empleados, y el mayor impacto será en las delegaciones que la cartera agropecuaria tiene en todo el territorio nacional. La medida será transversal, con un gran impacto en todas las áreas del ministerio, sobre todo en Agricultura Familiar.

Un elevado porcentaje de los empleados de la cartera agropecuaria están contratados bajo la modalidad de Ley Marco, o bien son monostributistas; sobre ellos se abatirá todo el peso de los despidos. Una situación similar se vive en el SENASA, en donde sería inminente el despido de 380 empleados.

A raíz de esta situación el ex presidente de la Cámara de Diputados, quién fuera además Ministro de Agricultura de la Nación entre los años 2009 a 2011, Julián Domínguez, indignado por los despidos en el Ministerio de Agroindustria  nos hizo llegar una carta, en apoyo a las cientos de familias que en estas últimas semanas se han quedado sin un trabajo.

 

“LOS DESPIDOS QUE MÁS DUELEN”

Siempre duele saber y ver que un trabajador se queda en la calle, porque cada trabajador es una familia y todas las familias conforman la comunidad. Si en nuestro pueblo falta o se pierde el trabajo, es imposible que un país se desarrolle.

Como primer ministro de Agricultura de estos 34 años de democracia, siento un dolor enorme por los 330 despedidos del Ministerio que durante 2 años sentí como mi propia casa y como el lugar al que nunca dejé de pertenecer.  Desde el Gobierno Nacional creo que, tanto el presidente Mauricio Macri como el ministro Luis Etchevehere, le faltan el respeto a los profesionales, subestiman a todo el sector Agroindustrial, lo minimizan, le sacan el principal recurso que un Estado puede darles, que es el respaldo de profesionales para el beneficio de su crecimiento y de su desarrollo.

Los 750 trabajadores del INTA, un organismo federal que cuenta con los ingenieros y los científicos mejores formados del mundo, son socios estratégicos y desinteresados de los hombres de nuestro campo y de nuestras agroindustrias. Los 84 trabajadores de la Unidad de Cambio Rural, que se dedicaban al desarrollo de todas las regiones, son algunos ejemplos del destrato de este Gobierno para los hombres y mujeres que trabajan el recurso más importante de nuestro país que es la Tierra.

No les interesa que Argentina sea una Nación que siga formando los mejores profesionales del mundo, no les interesa que el país genere nuevas oportunidades de desarrollo y de negocios, no les interesa la dignidad de las familias, no les interesa que el mundo nos vea como socios calificados. Sólo les interesan los negocios personales y el beneficio de unos pocos.

Argentina es una Nación productora de alimentos, es valorada en el mundo por los productores y profesionales que trabajan en el sector agorindustrial, que no tienen techo en sus sueños ni en sus ambiciones, que quieren progresar y en su éxito deviene el desarrollo de todo el país.

Les pedimos que dejen de ver al Ministerio como una empresa, que no entreguen a nuestros productores a los intereses del sistema financiero internacional, que sigan pensando en las familias, en planes estratégicos que convoque a todos los actores, en desarrollo tecnológico y científico. Dejen de mirarse el ombligo, convoquen en lugar de destruir. Tienen en sus manos la posibilidad de seguir alimentando ilusiones, no la desaprovechen.

Les envío un fuerte abrazo a todos los profesionales despedidos, sepan que hay un sector agroindustrial que les está profundamente agradecidos y una Argentina que los necesita y que, en algún momento, los va a volver a convocar.

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