Se profundiza la crisis del sector lechero el consumo cayó el 38 por ciento

En los últimos dos años más de 800 tambos cerraron en todo el país. En la Provincia, la tasa de cierre de esos establecimientos se duplicó en el período 2016-2017 respecto a su promedio histórico. El mal estado de los caminos y los cortes de luz agravan la situación.

La mayoría son establecimientos chicos, que producían entre 1.500 y 2.000 litros diarios y a lo sumo empleaban a cinco personas. Y son muchos más los que están en peligro.

Las razones de la crisis son múltiples: la baja rentabilidad de la producción de leche, la suba del dólar que impacta en todos los insumos,  los problemas climáticos,  el mal estado de los caminos rurales para sacar la producción y el poder adquisitivo de la gente son los principales.

MENOS TAMBOS EN LA PROVINCIA

La profunda crisis que afecta a la actividad se refleja también en los números,  mientras la media histórica de cierre de tambos es del 2%, entre 2016 y 2017, ese indicador se ubicó entre el 4 y el 5%.

Uno de los factores que más pesó en esa tendencia fue el climático, a partir de la sucesión de inundaciones y de la irrupción, en los últimos meses, de la sequía. Y la región más castigada fue el oeste bonaerense, donde la cámara que nuclea a los tamberos (CaProLeCOBA) estima que cerró el 15% de esos establecimientos.

El clima afectó profundamente a la industria lechera, la suba del dólar registrada en los últimos meses no hizo más que profundizar la crisis, al encarecer los insumos atados a esa divisa, afectando seriamente la rentabilidad del producto ya que por consiguiente los aumentos que se han registrado en el precio de la leche y derivados hace que la gente deje de consumirlos o bien reduzca las cantidades.

Hoy mientras algunos productores trabajan al filo, con una ganancia mínima, otros directamente están perdiendo”, dicen desde la Federación Agraria Argentina.

Al mes de enero el productor recibía 5,94 pesos por cada litro de leche, un valor que quedó atrasado con los nuevos precios de insumos y servicios profesionales, que llevaron al costo promedio para producir ese mismo litro a los 7 pesos.

Los productores dicen no pueden soportar los costos de mantenimiento de los animales y del campo y hablan de ayudas del Gobierno que llegan tarde o, en el peor de los casos, nunca llegan.

La ecuación da como resultado que algunos tambos deben hacer malabares para apenas subsistir y reconocen que se hace difícil dar trabajo a familias como lo hacían tiempo atrás.

Los productores explican que el precio del litro de la leche lo pone cada industria y si los tamberos no lo venden a ese valor deben tirar la producción, por lo que no les queda otra alternativa que aceptarlo, agravado por el hecho de que los animales producen menos de lo que deberían producir por los desastres climáticos.

CAMINO A LA SOLUCIÓN?

Desde la Dirección de Lechería de la Provincia, su titular, Juan José Linari destaca que el desafío para la lechería argentina es salir del estancamiento en el que hace 20 años se encuentra el sector.

Para eso, indica que desde la Provincia se trabaja en resolver algunas de las principales demandas de los tamberos, como la referida a los caminos, para lo cual se puso en marcha un programa de recuperación de 12.000 kilómetros de caminos rurales en el que se priorizó aquellos que llevan a los tambos.

Paralelamente se aumentó el tope prestable para los productores lecheros a través de distintas líneas de crédito vigentes, indicó el funcionario. Y se mantiene desde el año 2000 la mesa provincial del sector, donde convergen productores, con el estado y el sector privado para tratar los problemas que los afectan.

A fines de febrero los tamberos de todo el país llevaron su reclamo a una reunión que mantuvieron con el presidente Mauricio Macri, que les dejó “sabor a poco”, según indicaron dirigentes del sector. Quedó la promesa de volver a reunirse en los próximos meses.

Productores que participaron de esa reunión, dicen que se consiguió un beneficio sobre la alícuota de retención del IVA que “nos va a dar un respiro, pero no va a resolver los problemas de fondo”.

El consumo de leche en el país también cayó: la baja fue de un 38% entre 2003 y 2018

Fuente:ElDía

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